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Qué es el trastorno de conducta

El término trastorno de conducta en ancianos se refiere a los síntomas psicológicos y conductuales que afectan a la percepción, contenido del pensamiento, al estado de ánimo o la conducta y que se presentan en personas con deterioro cognitivo. Generan gran parte de sobrecarga en los familiares/cuidadores de los ancianos. Es muy alto el estrés impuesto por la deambulación errática, los accidentes, agresividad o llantos y por tanto son los que más obstaculizan la capacidad del anciano de permanecer en casa.

 

Cómo detectar un trastorno de la conducta en ancianos

En la residencia de ancianos La Seu realizamos un acercamiento al paciente con trastorno de conducta de forma individualizada, mediante una evaluación exhaustiva física, cognitiva y psico-conductual, además de recoger los precipitantes y cambios en el entorno. Realizamos con los enfermos un tratamiento es multidimensional (ambiental, conductual y farmacológico) y el personal auxiliar está entrenado para interactuar de forma tranquila y lo más natural posible, ya sea a través de la distracción, el refuerzo positivo o el acompañamiento. Las intervenciones conductuales son la primera elección en el tratamiento de los casos leves. En los casos de intensidad moderada/sebera de trastornos de la conducta es necesaria la conjunción con psicofármacos.

 

Tratamientos para trastornos de la conducta en ancianos

Algunas de las formas de intervención en nuestra residencia son:

  • Estados de ánimo: incrementar y fomentar actividades lúdicas. Facilitar entorno animado y luminoso. Favorecer las relaciones afectivas entre los residentes.
  • Ansiedad: escuchar, dar seguridad y acompañamiento en las crisis.
  • Agitación: la prioridad es la seguridad del paciente y las personas que le rodean. Establecer un entorno tranquilo y relajado. Usar el contacto físico a criterio, distraer y centrar gradualmente la atención en algo sin relación y placentero, no intentar razonar.
  • Ideas delirantes: escucha activa, reconducir el pensamiento.
  • Alucinación: no discutir, dar respuestas neutras, distraer al paciente. Si el residente está tranquilo explorar la situación.
  • Deambulación errática: sistemas de seguridad, aprovechar para pasear con el residente.
  • Conductas inadecuadas desvestirse, esconder objetos: Ayudar a vestirle con naturalidad, no confrontar.
  • Preguntas repetitivas: distraer al residente, descubrir la preocupación subyacente.
  • Llanto: escuchar y descubrir su origen

Muchos de los síntomas, por más raros y extravagantes que sean tienen una función, y nuestro objetivo es escuchar y tratar de descubrirla. La familia nos aporta su experiencia creando una alianza terapéutica . En la residencia de la tercera edad La Seu tratamos de minimizar el sufrimiento y mejorar el día a día de los mayores que padecen algunos de los trastornos anteriormente descritos.